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Obesidad infantil: 5 claves para aprender a comer mejor

La alimentación es un determinante fundamental del estado de salud de las personas, tanto por el papel que desempeñan los nutrientes en la prevención de enfermedades por carencia de nutrientes, como por la implicación de algunos nutrientes, alimentos y hábitos de consumo, en el desarrollo de problemas de salud crónicos, tales como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes, entre otros.

La obesidad infantil sigue siendo uno de los problemas de salud pública más importantes en todo el mundo, tanto en países desarrollados como en muchos en vías de desarrollo. Es por ello que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido como uno de sus objetivos en Nutrición, frenar el aumento de la proporción de niñ@s con sobrepeso, ya que según sus datos, si se mantienen las tendencias actuales, el número de niñ@s con sobrepeso aumentará a 70 millones para el año 2025.

Esta epidemia se debe a múltiples factores relacionados con los patrones de conducta y estilos de vida poco saludables. Existen múltiples causas relacionadas con la obesidad infantil, y éstas se pueden agrupar en 4 grupos de factores determinantes: la alimentación, la actividad física, la calidad del sueño y el bienestar emocional y/o la gestión y organización de la vida familiar.

En este sentido, la implicación familiar es un factor clave para el éxito en la intervención para adoptar unos hábitos alimentarios saludables y aprender a comer mejor. A veces, sin quererlo, cometemos algunos errores al intentar que nuestr@s más peques se alimenten de una manera saludable. Suele pasar que la inclusión de ciertos alimentos como las frutas y las verduras suele resultar la más dificultosa. ¿Te has preguntado alguna vez por qué? 

Sin ánimo de juzgar ni de dar lugar a malinterpretación, te propongo estas sencillas claves con la intención de ayudarte a que tus peques adopten unos hábitos alimentarios saludables.

5 claves para aprender a comer mejor

En el entorno familiar, compartir las comidas es un factor de prevención y protección para el desarrollo y bienestar de los niños. Compartir las comidas en familia nos da la oportunidad de establecer rutinas saludables en relación con la alimentación. Además, son oportunidades para compartir las experiencias del día, transmitir valores y fortalecer los vínculos afectivos. La comida en familia es, sin duda, una experiencia relacional educativa, donde los niños aprenden de los modelos de los adultos. Por lo que, en este contexto, intenta:

  1. No presionar para que coman, eso les creará mayor rechazo y aversión por la comida.
  2. Evita utilizar la comida como premio o castigo. Esta tendencia suele utilizar y relacionar el consumo de dulces con una infancia feliz.
  3. No ofrezcas alimentos azucarados a edades muy tempranas.
  4. Fomenta el ejercicio físico. Recuerda que los niñ@s aprenden por imitación y tú eres su mayor ejemplo. Si ven que practicas deporte, seguro que ellos también se animarán.
  5. No te enfoques únicamente en la alimentación de tu peque, y mira si lo que estás haciendo tú le está dando un buen ejemplo.

¿Qué crees que se podría mejorar para ayudarles a comer mejor? 🙂

 

 

Fuentes:

  • United Nations Children’s Fund (UNICEF), 2020.
  • Buenas Prácticas en la prevención de la obesidad infantil. DKV, 2019

 

 

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