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Mito I: el desayuno

Desde hace algunos años, el desayuno ha cobrado especial importancia, y le hemos concedido el título a “la comida más importante del día”.

El desayuno supone, además de una comida, un momento especial del día en la vida de muchas personas. En mi caso, es en este momento cuando aprovecho para estar unos minutos totalmente tranquila, sin ruidos y planificando mi día.

Durante los últimos años, nos hemos visto sometidos a cierto bombardeo publicitario en donde el desayuno ha cobrado especial protagonismo y ha servido como reclamo a alimentos con un valor nutricional poco interesante. Vamos, que nos han metido que sí o sí hay que desayunar, y que si dejamos que nuestros peques vayan al cole sin haber probado bocado estamos cometiendo el peor pecado del mundo.

Seguro que te sonarán frases como: “el desayuno es la comida más importante del día” o “empieza tu día con energía” , ya que han protagonizado la publicidad mañanera y que han hecho del desayuno la panacea para adquirir unos hábitos de vida saludables. Pero, espera… ¿saludables? Cuando analizas y te das cuenta de que los protagonistas de esta publicidad mañanera son galletas, zumos de fruta, bollería, o lo que es lo mismo: productos que van cargados de azúcar y grasas poco saludables, puede resultar paradójico. Es decir, si tan importante es el desayuno, ¿por qué nos hemos empeñado en boicotearlo consumiendo productos con un valor nutricional tan escaso? Todo muy lógico.

¿Es el desayuno la comida más importante del día?

Pues va a ser que no. Si bien es cierto que hay varios estudios que correlacionan la toma del desayuno con un buen rendimiento escolar, no se puede afirmar con certeza que este hecho sea necesariamente a causa del propio hecho de desayunar.

Existen otros muchos factores que parecen estar relacionados y que, por qué no, pudieran en conjunto ser la causa de este mejor rendimiento. Por ejemplo, los factores socioeconómicos: no es lo mismo una familia con un estatus socioeconómico medio, que una que tiene acceso limitado a ciertos recursos como podría ser a una alimentación básica.

En este contexto, podemos añadir que para muchas familias, el desayuno supone un momento de unión y comunicación, ya que es aquí donde todos los miembros coinciden para estar juntos y pasar un rato agradable.

El desayuno perfecto

Bien son conocidas las recomendaciones para un desayuno saludable, todas ellas bajo los siguientes criterios: A+B+C, o lo que es lo mismo: 1 pieza de fruta + Cereal + Lácteo. Como idea para un cambio en ciertos hábitos alimentarios (sustitución de productos ultraprocesados) en la población no está mal, ya que por algo debemos empezar para mejorar nuestra alimentación, pero no se puede afirmar que exista una combinación perfecta y que, por consiguiente, resulte de obligado cumplimiento seguirla a rajatabla.

En resumen, cada persona es un mundo y tenemos unos ritmos de vida distintos, por lo tanto, si cuando te despiertas por la mañana no te entra ni un vasito de agua, no te preocupes, hazle caso a lo que te está diciendo tu cuerpo. Y si te pide simplemente un café, tómatelo sin remordimientos. Se trata de ir siendo conscientes de cada sensación y en base a esto mismo, ser capaces de escoger adecuadamente.

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